martes, 16 de octubre de 2018

¿Cómo el Internet de las Cosas puede ser aplicado en el sector agrícola?




Una de las tendencias tecnológicas más recientes tiene que ver con el denominado “Internet de las Cosas”, el tener la capacidad de interconectar cualquier tipo de objeto a través de sensores que transmiten información a la nube para procesarla con un fin específico.

Es de todos sabido que el cambio climático está influyendo en diversas coyunturas, la agricultura una de ellas. Este fenómeno ambiental que aumenta día con día origina una reducción en la producción de diversos alimentos, lo que trae como resultado una baja en los ingresos de zonas de campos vulnerables.

Aunado a esto, el sector debe enfrentar un desafío más; la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) estima que, si persisten las tendencias actuales de crecimiento de ingresos y consumo, la producción agrícola tendrá que aumentar un 60% para el 2050 con el fin de satisfacer la demanda esperada de alimentos y forrajes.

Por tanto, la agricultura debe transformarse para alimentar a la creciente población mundial y sentar las bases para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. El cambio climático hará más difícil esta tarea, debido a los impactos adversos sobre la agricultura que requerirán esfuerzos de adaptación vertiginosos y costes asociados cada vez mayores.


Actualmente la agricultura en México es una agricultura reactiva y de emergencia, es decir, los agricultores reaccionan en función de lo que alcanzan a detectar en su predio, como por ejemplo una plaga, un fruto marchito o afectado, pero muchas veces ya es demasiado tarde o es demasiado costoso aplicar los correctivos una vez que el problema ha avanzado.   

Desafortunadamente, una de las realidades que se viven en nuestro país, es que el 72.8 % de los agricultores viven por subsistencia, esto significa que no tienen acceso a información o tecnología que les permita realizar un análisis de suelo para entender qué es lo que deben cuidar en su predio para que la cosecha sea exitosa basado en los nutrientes que se encuentran en el suelo a lo largo del ciclo productivo. Lo que este grupo de agricultores hace es implementar prácticas que han pasado de generación en generación para lograr que la cosecha se dé de la mejor forma posible. 

Existe otro grupo de agricultores que cuenta con mayores recursos y que práctica un estudio de suelo al inicio del ciclo de producción. Actualmente solicitar un estudio de suelo implica mandar llamar a un laboratorio de la ciudad para que visite el predio, tome una muestra de tierra y la lleve a analizar para devolver resultados en aproximadamente de 2 a 3 semanas. Si bien esta es una buena práctica que le permite al agricultor tomar decisiones en función de elegir qué agregarle al suelo para que sus componentes y nutrientes se encuentren en óptimas condiciones, este estudio implica tener solamente una foto del suelo en un momento especifico sin considerar la dinámica de cambio que este último experimenta a lo largo del ciclo de producción por diversos factores.

Entender estos desafíos a los que actualmente se enfrentan los sectores agroalimentarios de nuestro país, ha creado la necesidad de hacer uso de los alcances tecnológicos para lograr una agricultura preventiva, en este caso explicaremos cómo el Internet de las Cosas (IoT) puede ser aplicado en este sector productivo.

A través de la instalación de estaciones de medición en el predio se puede tener información en el momento sobre el estado actual del suelo. ¿Cómo funciona? Las estaciones son cajas que se alimentan de celdas solares que cuentan con diversos sensores instalados en la tierra, los cuales son los encargados de medir los componentes físico químicos que están presentes en el suelo. Toda la información recabada se envía a un software que procesa los datos recibidos y notifica al agricultor sobre las condiciones actuales del suelo que le permita detectar con anticipación, el posible surgimiento de plagas o enfermedades, así como entender cuál es el momento óptimo para fertilizar.

La estación logra el monitoreo inteligente de información en tiempo real a través de un arduino (Plataforma de hardware y software de código abierto basado en las tecnologías IOT). Dichas estaciones, por sus características EDAFO-CLIMATOLÓGICAS, contienen varios puertos que conectan sensores a internet para medir y procesar información de variables como: temperatura, humedad, PH, conductividad eléctrica, potencial redox, CO2, oxígeno.

Gracias a la integración de capas geográficas con el análisis del suelo se puede obtener información en tiempo real en una plataforma web o aplicación móvil que permita obtener una radiografía del campo de cultivo. Ahora el ejidatario tendrá el alcance de diagnosticar el suelo y sus características, comparar indicadores clave para el cultivo, prevenir pérdidas o plagas causadas por el estado del suelo y mantener su siembra en buenas condiciones. 

Incluso esto puede escalar un peldaño más; se puede cruzar la información meteorológica con las variables del suelo y así contar con el historial necesario de cambios climatológicos lo cual puede indicar probabilidades por ejemplo de lluvias, lo cual permite tener mayor asertividad en la prevención y cuidado de las fases de crecimiento del cultivo. Esta es la gran oportunidad de transformar la industria por medio de la predicción de datos y el internet de las cosas (IOT).

Este es el momento de explotar los datos y transformarlos en acciones inteligentes. La maduración del Internet de las Cosas liderará la agricultura inteligente, la transformación climática conectada a internet nos dirigirá hacia la inmediatez y hacia el amplio alcance de los efectos del cambio sobre los sistemas agrícolas.

¿Quieres conocer más acerca de esta tecnología aplicada? Dale play al vídeo. 




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